miércoles, 13 de julio de 2016

COMPETITIVIDAD EMPRESARIAL Y CRECIMIENTO ECONÓMICO




La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) estima que la economía extremeña creció en el primer trimestre un 0,5%, menos que en el mismo período del año pasado con un 1% y por debajo de la media nacional del 0,8% según el avance del INE. A pesar de esta ligera desaceleración del primer trimestre, la economía regional se recupera, de hecho el BBVA prevé un crecimiento del PIB de un 2,3% en 2016 y del 2,5% para 2017.

La política económica debe aprovechar la recuperación impulsando la industrialización y la competitividad de la economía, ambas de manera sostenible. En cuanto a la primera, según el INE, el Índice de Producción Industrial (IPI) regional bajó un 5% interanual en marzo con una caída acumulada, en lo que va de año, de un 10%. Esta falta de dinamismo industrial, se ha traducido en cierre de empresas, como hemos visto en estos años de crisis. En cambio, la competitividad de nuestra economía en el exterior parece no verse afectada (las exportaciones en 2015 aumentaron un 4,3% interanual alcanzando los 1.720 millones de euros frente a las 1.045 millones de euros de las importaciones) por varios motivos: uno, su carácter cíclico, se ajusta vía precio con bajadas de salarios y destrucción de empleo industrial (según el IEEX, en la Región el número de ocupados medio pasó de 40.000 trabajadores en 2010 a 37.000 en 2015); dos, la depreciación del euro hasta diciembre de 2015 hizo ganar cuota de mercado; y tercero, nuestra especialización exportadora en Alimentación hace que productos con bajo contenido tecnológico (los productos de las DOP extremeñas) se conviertan en bienes de inversión, en la gama del cliente internacional, al dotarles de un alto valor añadido por “marca” difícil de imitar. En 2015, el sector “Alimentos” significó el 58% de las exportaciones con unas ventas de 997 millones de euros, creciendo a una tasa del 12% interanual.

Pero empezamos a ver síntomas de agotamiento, en el primer trimestre de 2016, las exportaciones disminuyeron un 11,3% interanual frente al aumento de las importaciones en un 9,5% aunque, por el momento, la Región presenta una balanza comercial positiva que permite que las ventas al exterior paguen el 100% de las importaciones, como nos indica la tasa de cobertura comercial del 126% del primer trimestre.

En este sentido, la empresa extremeña si quiere continuar, en el largo plazo, con su proceso de internacionalización con éxito debe ser más competitiva, mejorar su productividad, pero no mediante la devaluación interna (bajada de salarios) como hasta ahora, sino como el economista Kaldor defendía en sus leyes del crecimiento económico, mediante la automatización de procesos que provocan economías de escala, aumento de la producción y de la productividad. También debe racionalizar los costes de producción que son la causa de la pérdida de competitividad. Si analizamos las importaciones a marzo, el 53% eran “bienes intermedios” (productos energéticos, materias primas, semi-manufacturas y bienes de equipo), con un aumento del 11% interanual, que nos indica que el problema de la caída de la competitividad de la empresa extremeña en el exterior no está en el coste de la mano de obra.

Igualmente, la empresa extremeña debe hacer frente a todos los cambios que la crisis ha provocado desde 2008 y que han afectado al entorno económico, a los hábitos de consumo, a los procesos de producción y al fenómeno de la deslocalización, que puede afectar a las filiales de multinacionales instaladas en la Región. Por otro lado, la ventaja en los precios relativos, que tenemos por el tipo de cambio, puede perderse debido a la previsible igualdad del euro con el dólar en 2016, debido a la política monetaria expansiva del BCE (para reactivar la economía y combatir los niveles bajos de inflación) frente a la política restrictiva de la FED (con subidas graduales de tipos de interés).
La solución de la empresa regional pasa por actuar sobre tres ejes: innovación, digitalización y externalización de procesos.
Primero, la PYME se enfrenta al alto coste de la innovación y a la reducida dimensión de la empresa (en 2014 el tejido industrial de Extremadura era fundamentalmente micropymes ya que sólo 50 empresas contaban con más de 50 trabajadores, 26 con más de 100, 1 con más de 500 y ninguna con más de 1.000) así como a la falta de liquidez provocada por la bajada de los ingresos (según el IEEX, el Índice de Precios Industriales en marzo bajó un 2% interanual y el IPC en abril un 1% interanual en la Región) y por el retraso en el pago por parte de la administración regional a sus proveedores, actualmente la media es de 105 días. El economista Porter, afirma que las Pymes pueden solucionar el problema de su dimensión y del alto coste de la innovación, con agrupaciones de empresas (cluster), que permite obtener economías de escala sin fusionarse. Por otro lado, la caída de los ingresos y los bajos precios puede solucionarse, en parte, si la empresa deja de bajar salarios como forma de ganar competitividad.
Segundo, la digitalización o transformación digital ha cambiado la manera en la que la empresa accede al mercado y se relaciona con su cliente, que usa medios digitales para comprar y comunicarse. La empresa necesita modernizarse y cambiar su modelo de negocio, para ello precisa nuevas herramientas para segmentar mercados (CRM, ERP…), analizar datos masivos para adaptarse al cliente final y reducir su exposición a impagos (Big Data), reducir costes en la “supply chain” (mediante la conectividad entre empresas y sus proveedores que acorta los procesos) y en la financiación (comisiones más bajas con las plataformas “fintech” como PayPal). Un estudio realizado por la multinacional SAP, entre más de 3.200 empresas en 11 países, ha revelado que las pymes digitalizadas crecen más rápido que aquellas que no lo han hecho.
Y tercero, la Pyme debe implementar un modelo de producción flexible, con la  incorporación de servicios externos que aumenten la productividad y aseguren la calidad ya que estas empresas tienen un elevado componente tecnológico y un capital humano especializado. Si extrapolamos los datos de los servicios a los servicios a empresas, la terciarización en Extremadura, fue débil en la crisis. El crecimiento de los servicios fue anti-cíclico, según el IEEX en el cuarto trimestre de 2015 estos representaban el 64% del VAB total frente al 62% de 2008, lo que explica que la empresa los incorporó para ser más competitiva al estrecharse el mercado por la caída de la demanda.
La política industrial regional debe apoyar los tres ejes anteriores en la Región con otras tres actuaciones. La primera con la figura del Parque Tecnológico que revitaliza zonas con poca industria creando pymes y oportunidades laborales (IBM instaló en 2006 su centro de innovación en Cáceres que contaba con una plantilla de 380 trabajadores a comienzos de 2016). Segundo, convirtiendo la empresa en el lugar de trabajo del investigador ya que, en la actualidad, concentra su actividad en centros públicos, provocando información asimétrica y falta de integración en la industria, que impide al final la explotación comercial del resultado de la I+D. Y tercero, debe centrar sus esfuerzos en los sectores industriales donde poseemos una ventaja competitiva, “Alimentación, bebidas y tabaco” e “Industrias extractivas, energía, agua y residuos” que según el IEEX, en 2014 concentraron más del 72% de la facturación total del sector industrial y acapararon el 57% de los empleos de la industria.
En conclusión, se debe favorecer la industrialización en la Región; a nivel institucional, con la política económica, y a nivel empresarial, con su modernización, que permita crear una base industrial sólida que siga generando externalidades positivas (como la creación de nuevos empleos en los servicios a empresas), y que sea el determinante de nuestra competitividad empresarial, para ser menos vulnerables frente a futuras crisis.

Publicado el 05/01/2017, en El Periódico de Extremadura.
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lunes, 15 de febrero de 2016

ECONOMIA REGIONAL Y CRECIMIENTO ECONOMICO

El Centro de Predicción Económica estima que el PIB regional crecerá un 3,7% en el 2015, un 0,7% más de lo previsto para la economía española. Pero este dato no asegura que el paro se reduzca sin crear tensiones en la economía. La economía regional debería crecer a su tasa potencial (aquella que usa todos sus factores de producción y permite reducir el paro a un nivel socialmente aceptable sin elevar los precios) ya que un crecimiento inferior no crearía empleo y uno superior produciría un recalentamiento de la economía.
De manera muy simple se podría estimar la tasa de crecimiento del PIB potencial regional en el 2,5% anual como la suma de la tasa de actividad y productividad aparente del trabajo en los últimos 10 años.
El crecimiento del PIB regional depende de factores exógenos (bajo precio del petróleo que favorece a empresas, al bajar sus costes, y a familias, al aumentar su renta, apoyando en definitiva el consumo y la demanda interna), coyunturales (depreciación del euro que abarata las exportaciones apoyando la demanda externa) y endógenos (mayor competitividad y política fiscal expansiva con recorte de impuestos), que nos mantienen en la senda de crecimiento. A pesar de ser una economía intensiva en mano de obra y asumiendo que el salario es un coste importante de producción para la empresa, nuestra economía es competitiva y tiene la capacidad de crear empleo gracias a ajustes que han corregido a la baja los costes laborales en estos años: incorporación de progreso técnico (vía productividad que ha destruido empleo) y devaluación interna (vía precios por la bajada de salario y la reforma laboral) que ha supuesto pérdida de poder adquisitivo y cierre de empresas al caer el consumo. En este sentido, el el Instituto de Estadística de Extremadura publicó el coste laboral total del tercer trimestre de 2015 en 2.008 euros trabajador/mes (la más baja del país y con una tasa del -0,3% interanual) que se sitúa por debajo de la media nacional de 2.456 euros la cual aumenta en un 0,3%. De los 2.008 euros, el 73% corresponde a salarios (1.465 euros) e igualmente está por debajo de la media nacional de 1.810 euros.
En 2016, la economía extremeña seguirá creciendo por encima del PIB potencial aumentando empleo e inflación que nos alejará del fantasma de la deflación (el IPC regional cerró 2015 con una inflación de -0,3%) y provocará que parte del aumento del PIB en términos monetarios sea ficticio por la subida de los precios aunque sin provocar graves distorsiones. La actual política inflacionista del BCE con expansión cuantitativa y la inflación generada por la depreciación del euro se ve compensada por la bajada del precio del petróleo.
Debemos seguir creciendo por encima del PIB potencial al tener una situación de bajos precios. Los economistas keynesianos abogarían por un aumento del gasto público, pero Extremadura no tiene margen para gastar más ya que su déficit se situaba en noviembre en el 1,88% del PIB regional y con una previsión de cierre para el 2015 del 2,99% (el objetivo de déficit es 0,7%). En principio, según el economista Samuelson , mayor crecimiento provocará nuevas inversiones a través del acelerador que a su vez provocará crecimiento de la demanda agregada y de la producción vía multiplicador por lo que con la actual tasa de paro y crecimiento no sería necesario incurrir en un mayor déficit.
La política económica debe reorientar el modelo de crecimiento hacia la exportación, mejorar nuestra capacidad productiva en los sectores internacionalmente más competitivos y aumentar su dimensión empresarial para mantener tasas de crecimiento del PIB real del 4% como en 2015. A noviembre de 2015, las exportaciones extremeñas fueron de 1.591 millones de euros (+3,9% interanual) mientras que las importaciones fueron de 935 millones de euros (+4,9% interanual). De las cuales, el 25% correspondía a bienes de equipo (+23% interanual) con crecimientos en materias primas (32%) y semimanufacturas (16%). Este sesgo de la importación expresa la modernización de la estructura productiva que a medio plazo reforzara la competitividad de nuestra economía.
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miércoles, 21 de octubre de 2015

LOS RETOS DE LA ECONOMIA EXTREMEÑA

El PIB extremeño creció un 2,2% en 2014, frente al 1,4% a nivel nacional, gracias a la buena marcha de las exportaciones y al aumento del gasto público.
En 2015, la economía extremeña da signos de recuperación, según un avance del Ieex, en el segundo trimestre, el PIB creció un 1,4% interanual debido a factores exógenos como la bajada del precio del petróleo y el mejor acceso al crédito con bajos tipos de interés y a factores endógenos como la política fiscal expansiva de bajada de impuestos y aumento del gasto público. Todo ello ha provocado la revisión al alza del crecimiento del PIB en 2015, hasta el 3,3% según Funcas.
La buena marcha de la economía se ha traducido en creación de empleo , según se desprende del aumento del número de afiliados a la Seguridad Social en 2,75% interanual a septiembre, en aumento del consumo de bienes duraderos (el número de turismos matriculados aumentó en agosto un 29% interanual) y el incremento del índice de la cifra de negocios del sector servicios que en julio fue del 6,1% interanual y de las ventas al por menor en un 2,8% interanual en el mismo mes. Esto unido a la depreciación del euro, ayudará al aumento del IPC en la región que, en septiembre, seguía en valores negativos en -1,5% interanual aunque la inflación subyacente está estable en un 0,4% que implica un alejamiento de la situación deflacionista incompatible en un contexto de aumento del consumo.
Pero el efecto de estos factores no se mantendrá en el tiempo e irá disminuyendo en los próximos años. Primero, la devaluación interna en la empresa y el descenso del precio de la energía ralentizará la recuperación del IPC. Segundo, un elevado déficit público de partida (el déficit de 2014 fue de 2,44% y el máximo permitido era el 1%) provocado por el gasto de los estabilizadores automáticos, como son las transferencias corrientes para protección social y a empresas, y por la elasticidad del impuesto que hace que se recaude menos en crisis. Y por último, una deuda pública que no ha parado de crecer pasando del 4,4% en 2007 al 19,3% en junio de 2015 (máximo permitido 18%). Estas desviaciones y un déficit del 1,42% en julio, justifican la presentación por parte de la Junta de su Plan de Estabilidad Presupuestaria a tres años basado en una reforma fiscal (subida de impuestos) y en un recorte del 5% en los presupuestos de 2016 (la elevación de la presión fiscal no es suficiente por si sola para disminuir el déficit si partimos de un gasto público elevado).
¿Cuál será el efecto del plan sobre la economía? En principio la austeridad y la elevación de la presión fiscal afectará negativamente al crecimiento, por la caída del consumo (menor renta disponible al eliminar deducciones de IRPF) y del ahorro que limitará la generación de recursos para invertir. El aumento del déficit, por el menor crecimiento, se verá compensado por la mayor recaudación debido al ciclo favorable (si se mantiene la previsión de crecimiento para 2016), por la mejora del ratio déficit/PIB (la leve recuperación del IPC hará que aumente el PIB nominal) y por el previsible aumento de la productividad por ocupado en 2015 en 0,7%, que implica un crecimiento intensivo en trabajo.
El elevado déficit y deuda regional muestra el alto grado de intervención de los gobiernos regionales para resolver la crisis. Debemos plantearnos cómo crecer con un modelo más equilibrado. Economistas del siglo pasado como Solow afirmaban que el crecimiento solo era posible con progreso tecnológico continuado. Según los últimos datos publicados por el INE sobre el esfuerzo en I+D en 2013, Extremadura dedicó el 0,76% del PIB a I+D frente al 1,24% nacional y las empresas extremeñas invirtieron el 20,7% frente al 53,1% nacional. Esta menor participación en proyectos de I+D provoca que tardemos más en incorporar tecnología a procesos y en el lanzamiento de nuevos productos, lo que minora nuestra competitividad y crecimiento potencial.
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sábado, 27 de junio de 2015

PERSPECTIVA DEL EMPLEO EN EXTREMADURA

El modelo de crecimiento económico actual se basa en el aumento del consumo permanente y de la capacidad exportadora (indicador de la competitividad de una economía). En Extremadura, a corto plazo, este modelo funciona. Así lo afirman organismos como el BBVA que prevé una tasa de crecimiento para la región del 3,3% en 2015 y del 2,9% en 2016. Además, en el primer trimestre de 2015, el paro bajó un 5,6% y las exportaciones aumentaron un 10,9%, con respecto al mismo período de 2014.
Pero el principal problema sigue siendo el alto número de parados en la región (según la EPA, la tasa de paro del primer trimestre de 2015 fue del 30%). Es lo que los economistas llaman paro keynesiano provocado por una débil demanda que sitúa la tasa de inflación en valores negativos (-0,5% en mayo). En este contexto, cada agente económico actúa de diferente modo; las familias retrasando sus decisiones de compras alentadas por una inflación negativa, las empresas mediante devaluaciones internas con bajada de salarios para reactivar las ventas y ser más competitivas en el exterior, el BCE inyectando liquidez con tipos de interés cercanos a cero y la política económica regional incurriendo en un déficit del 2,4% por encima del 1% fijado para 2014.
Siendo Extremadura la segunda comunidad autónoma con mayor crecimiento del PIB en 2014 (2,2%), beneficiándose de una política monetaria expansiva que facilita el acceso al crédito y de una política fiscal expansiva de bajada de impuestos para aumentar la renta disponible y el consumo ¿por qué no ha bajado más el paro en la región? En principio, la política monetaria no ha tenido un mayor efecto del esperado debido a que las empresas contamos con una excesiva capacidad de producción que nos impide invertir y contratar y, en cuanto a la política fiscal, su efecto sobre el consumo queda mitigado por el llamado efecto ricardiano , que hace que las familias ahorren parte de su mayor renta causada por la bajada de impuestos ya que prevén una subida futura de los mismos por el alto nivel de deuda pública en la región, en el primer trimestre de 2015 alcanzó los 3.307 millones de euros (más del 15% del PIB regional), y por su crecimiento del 6,95% con respecto al último trimestre de 2014. En este sentido, estamos viendo como el FMI y el Banco de España ya recomienda la subida del IVA.
Para crear empleo podrían plantearse medidas dirigidas a las familias para aumentar su confianza y consumo y a las empresas para aumentar su productividad. A nivel familia, la situación actual de devaluación interna favorece la exportación pero disminuye la demanda interna al deprimir el consumo, si se fomenta el consumo por encima del crecimiento de nuestra renta, tendríamos que endeudarnos para mantener el modelo volviendo a la situación de precrisis de alto endeudamiento. Luego sería conveniente una política de rentas que favorezca la subida del salario para aumentar la riqueza de la familia. A nivel empresa, una política que incentive la reinversión del beneficio en lugar de distribuirlo para modernizar procesos y abaratar costes que compense el mayor coste salarial y nuevas contrataciones, permitiría el aumento de la productividad regional (de manera aproximada esta es el PIB entre el número de ocupados y bajó un 2% en 2014 con respecto al año anterior).
La duda es si mayor precio por el aumento del coste salarial reduciría la competitividad de nuestras exportaciones disminuyéndolas. En principio, la paradoja de Kaldor nos dice que existen otros factores, como la diferenciación, que pueden anular el efecto sustitución que podrían sufrir nuestras exportaciones por la traslación de mayores salarios a los precios. En el caso de Extremadura, la alimentación representó casi el 50% del total de las exportaciones en marzo (difícil de imitar). Por otra parte, tenemos una tasa de cobertura del 156% (la entrada de dinero por exportación cubre el pago de la importación) dando un amplio margen ante la posible caída de la exportación por el mayor precio.
Solo faltaría determinar cuánto deberían subir los salarios. No podemos optar por indexar salario a inflación ni por la productividad al ser ambas negativas, pero sí según la inflación prevista para 2015. Según el INE, la inflación acumulada a mayo en Extremadura fue de 0,3% por lo que si la convertimos a tasa anualizada, la inflación en 2015 sería del 0,7%, es decir, la subida podría ser de un 0,7% más un diferencial hasta alcanzar la tasa de inflación deseable para la región.
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