miércoles, 21 de octubre de 2015

LOS RETOS DE LA ECONOMIA EXTREMEÑA

El PIB extremeño creció un 2,2% en 2014, frente al 1,4% a nivel nacional, gracias a la buena marcha de las exportaciones y al aumento del gasto público.
En 2015, la economía extremeña da signos de recuperación, según un avance del Ieex, en el segundo trimestre, el PIB creció un 1,4% interanual debido a factores exógenos como la bajada del precio del petróleo y el mejor acceso al crédito con bajos tipos de interés y a factores endógenos como la política fiscal expansiva de bajada de impuestos y aumento del gasto público. Todo ello ha provocado la revisión al alza del crecimiento del PIB en 2015, hasta el 3,3% según Funcas.
La buena marcha de la economía se ha traducido en creación de empleo , según se desprende del aumento del número de afiliados a la Seguridad Social en 2,75% interanual a septiembre, en aumento del consumo de bienes duraderos (el número de turismos matriculados aumentó en agosto un 29% interanual) y el incremento del índice de la cifra de negocios del sector servicios que en julio fue del 6,1% interanual y de las ventas al por menor en un 2,8% interanual en el mismo mes. Esto unido a la depreciación del euro, ayudará al aumento del IPC en la región que, en septiembre, seguía en valores negativos en -1,5% interanual aunque la inflación subyacente está estable en un 0,4% que implica un alejamiento de la situación deflacionista incompatible en un contexto de aumento del consumo.
Pero el efecto de estos factores no se mantendrá en el tiempo e irá disminuyendo en los próximos años. Primero, la devaluación interna en la empresa y el descenso del precio de la energía ralentizará la recuperación del IPC. Segundo, un elevado déficit público de partida (el déficit de 2014 fue de 2,44% y el máximo permitido era el 1%) provocado por el gasto de los estabilizadores automáticos, como son las transferencias corrientes para protección social y a empresas, y por la elasticidad del impuesto que hace que se recaude menos en crisis. Y por último, una deuda pública que no ha parado de crecer pasando del 4,4% en 2007 al 19,3% en junio de 2015 (máximo permitido 18%). Estas desviaciones y un déficit del 1,42% en julio, justifican la presentación por parte de la Junta de su Plan de Estabilidad Presupuestaria a tres años basado en una reforma fiscal (subida de impuestos) y en un recorte del 5% en los presupuestos de 2016 (la elevación de la presión fiscal no es suficiente por si sola para disminuir el déficit si partimos de un gasto público elevado).
¿Cuál será el efecto del plan sobre la economía? En principio la austeridad y la elevación de la presión fiscal afectará negativamente al crecimiento, por la caída del consumo (menor renta disponible al eliminar deducciones de IRPF) y del ahorro que limitará la generación de recursos para invertir. El aumento del déficit, por el menor crecimiento, se verá compensado por la mayor recaudación debido al ciclo favorable (si se mantiene la previsión de crecimiento para 2016), por la mejora del ratio déficit/PIB (la leve recuperación del IPC hará que aumente el PIB nominal) y por el previsible aumento de la productividad por ocupado en 2015 en 0,7%, que implica un crecimiento intensivo en trabajo.
El elevado déficit y deuda regional muestra el alto grado de intervención de los gobiernos regionales para resolver la crisis. Debemos plantearnos cómo crecer con un modelo más equilibrado. Economistas del siglo pasado como Solow afirmaban que el crecimiento solo era posible con progreso tecnológico continuado. Según los últimos datos publicados por el INE sobre el esfuerzo en I+D en 2013, Extremadura dedicó el 0,76% del PIB a I+D frente al 1,24% nacional y las empresas extremeñas invirtieron el 20,7% frente al 53,1% nacional. Esta menor participación en proyectos de I+D provoca que tardemos más en incorporar tecnología a procesos y en el lanzamiento de nuevos productos, lo que minora nuestra competitividad y crecimiento potencial.

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