lunes, 1 de abril de 2013

PERSPECTIVA DEL BIENESTAR ECONÓMICO

Diariamente vemos en la prensa titulares sobre la marcha del PIB y como los políticos lo asocian con un mayor bienestar para los ciudadanos. Efectivamente el crecimiento del PIB provoca que dispongamos de una mayor cantidad de bienes y servicios o de mayores rentas para consumir. Al final el éxito o fracaso de un país se resume en una cifra. Pero habría que preguntarnos si nuestro modelo económico basado en el aumento desproporcionado del consumo de bienes que no necesitamos en gran parte, no representa sino un excesivo materialismo que no significa un mayor bienestar para las personas. Creo que ideas como obsolescencia programada (fabricar para no durar con el fin de mantener vivo el consumo y los beneficios de las grandes empresas) está en la mente de todos. Por ejemplo, el aumento de la producción de armas tiene un efecto multiplicador sobre la economía que supone más empleo, y por tanto, mayor consumo y crecimiento del PIB, pero igualmente tiene un descenso de nuestro bienestar ya que provocará guerras y criminalidad.
Muchos pensamos que el actual modelo económico extensivo de la producción es insostenible y que sería necesario cambiarlo debido a la crisis financiera global. En mi opinión, el objetivo de la política económica no debería ser el aumento del PIB sino el aumento de nuestro bienestar y calidad de vida a expensas de frenar el crecimiento de la producción y del consumo.
Economistas como Tobin, Nordhaus o el premio Nobel Samuelson , han propuesto otros indicadores alternativos al PIB, como el Bienestar Económico Neto (BEN), que se basa en ajustar el PIB incluyendo los productos, servicio e inversiones que nos reportan una mayor calidad de vida y bienestar, y que hasta ahora penalizaban la producción, como el trabajo en casa, la reducción de impuestos para no incentivar la economía sumergida o el apoyo a profesiones como la de zapatero o sastre que evitan que tiremos productos que siguen siendo útiles. Por otra parte, excluyendo aquellos elementos que son tenidos en cuenta en el cálculo del PIB actualmente pero que minoran nuestro bienestar como la actividad industrial que dañe el medio ambiente, la fabricación de armas o la urbanización de costas y espacios naturales, ya que sólo de esta forma seremos conscientes de los costes derivados de estas actividades.
Posiblemente el uso de estos indicadores provocaría una corrección del crecimiento de los países mostrando incluso tasas negativas pero debemos ser conscientes que llegará un momento que la naturaleza no tenga capacidad para absorber el aumento de población y la actividad perniciosa del ser humano.
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jueves, 16 de agosto de 2012

LECCIONES DE LA CRISIS ECONOMICA

Después de la quiebra de la mayor entidad financiera privada de la historia, el banco americano Lehman Brothers, en septiembre de 2009 y del posterior derrumbe financiero, continuamos diariamente leyendo noticias catastrofistas sobre la situación económica actual y de los vaivenes de la Bolsa junto con la publicación de previsiones económicas para España de expertos, instituciones financieras internacionales y servicios de estudios de bancos y cajas que compiten entre sí para mostrar el escenario económico más pesimista. En este sentido, mientras que el panel de previsiones que elabora Funcas muestra un crecimiento negativo del PIB para el 2012 del --1,7% y del --1,1% para el 2013, el FMI afirma que la economía española se contraerá un 1,2% en 2013, siete décimas más que la previsión anunciada por el Gobierno. Estas instituciones anunciarán el final de la recesión cuando tengamos dos trimestres de crecimiento positivo, por pequeño que sea, pero se olvidan que la verdadera recesión está en el exceso de capacidad productiva de las empresas que las impide invertir y en la elevada tasa de desempleo que soportamos actualmente y que según el último estudio del BBVA llegará hasta el 26% en 2013.
A parte del temor a que la recesión se acentúe durante el próximo año, debemos hacer frente a recortes presupuestarios, subida de impuestos y devaluaciones crediticias de España, Comunidades Autónomas y bancos por parte de las agencias de calificación por lo que es prácticamente imposible que todo esto no afecte a nuestro ánimo y a la propia marcha de la actividad económica.
Actualmente se habla que nuestro modelo actual de crecimiento está agotado, basado en la creencia que el precio de los activos no pararía nunca de subir avalándonos para seguir endeudándonos y vivir por encima de nuestra renta con un consumo desproporcionado (la burbuja de la vivienda), pero sinceramente me cuesta creer que nuestra economía se recupere sin una fuerte recuperación del consumo que acabe con el exceso de capacidad productiva de las empresas para dar paso a nuevas inversiones.
La crisis financiera ha enseñado a las familiar que deben ahorrar más y que deben ser más prudentes a la hora de pedir prestado dinero, su riqueza sea mermado en exceso ya que el valor de su principal activo, la vivienda, ha disminuido muy por debajo de lo que pago por ella, posiblemente tardará muchos años en que se restablezca su valor, mientras que su deuda se mantiene igual y ha enseñado a los bancos a no prestar el dinero tan alegremente como antes por lo que hace suponer que aunque la UE consiga sanear Bankia y demás bancos del sistema financiero no creo que estén dispuestos a prestar ni las familias a ser prestadas, en consecuencia estamos asistiendo a un enorme proceso de desapalancamiento (reducción de nuestro endeudamiento) que implica un ahorro superior al que normalmente estamos acostumbrados que debe ir acompañado de niveles mínimos de consumo en las familias y de gasto en las Administraciones.
Todo lo anterior, bajo consumo y una alta tasa de paro, indica que la recuperación será más lenta de lo previsto por el Gobierno asistiendo a rescates públicos de CCAA y de bancos con un alto coste para España en términos de condiciones del rescate que pondrá en riesgo la situación fiscal que provocará que otros programas se vean afectados con recortes en Sanidad, Educación o infraestructuras muy necesarias para el futuro. En este sentido el aumento del IVA en una economía donde el principal problema es el exceso de capacidad de las fábricas por una caída del consumo no será la solución para incrementar los ingresos (el FMI destaca en su informe sobre la economía española que el último plan de ajuste de 65.000 millones de euros aplicado por el Gobierno tendrá un impacto negativo en el crecimiento en 2013 del 1,2%, motivada por una mayor caída en los componentes de la demanda nacional que se traducirá en mayor desempleo e inflación).
Ante esto, es lógico que tanto las empresas que cotizan en Bolsa, medios y Gobierno se afanen en publicitar las subidas de la Bolsa ya que, a parte de crear riqueza, esperan transmitir optimismo que empuje el consumo como inicio de la recuperación, pero hay que ser cautos ya que este aumento del precio de las acciones puede deberse a la política monetaria expansiva del BCE con la más que probable repetición de las inyecciones de liquidez a tres años del pasado mes de febrero y diciembre o por la previsible compra de deuda española que harán que el tipo de interés baje por lo que el rendimiento de las acciones será superior al del bono. Puesto que como hemos dicho anteriormente, este exceso de liquidez no va a suponer un aumento del crédito para relanzar el consumo y la inversión, asistiremos a una burbuja en los precios bursátiles mientras que los salarios de los trabajadores seguirán siendo bajos y nuestra economía seguirá siendo vulnerable a otras futuras crisis.

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lunes, 30 de abril de 2012

PERSPECTIVA DE UNA RECESIÓN

Según el dato adelantado del Banco de España, en el primer trimestre del año la economía se contraerá un 0,4%, lo que supone la entrada en recesión técnica al presentar dos trimestres consecutivos de crecimiento del PIB negativos. A la espera del dato definitivo del INE para finales de abril, parece ser que es un dato mejor de lo esperado ya que la estimación de las cajas de ahorro (Funcas) para el primer trimestre es una caída del 0,6%, del 0,5% para el segundo, del 0,3% para el tercero y un estancamiento en el cuarto mientras que el FMI pronostica una contracción del 1,8% para el 2012.
El origen de esta crisis todos lo sabemos y está en la burbuja inmobiliaria de los últimos años. Basta un ejemplo, según el Ministerio de la Vivienda en 2006 se alcanzó la cifra récord de más de 800.000 viviendas construidas en España, superando a la suma de las construidas en Alemania, Francia y Reino Unido juntas. Este ritmo lejos de bajar los precios provocó su aumento. Así, según datos del mismo ministerio, los precios de la vivienda libre subieron un 9,1%, tres veces por encima de la inflación en ese año. La economía estaba profundamente ligada a la vivienda, por un lado la construcción de nuevas casas, la compra de elementos para equiparlas y, lo más grave, con préstamos sobre la vivienda para financiar el consumo: vacaciones, coches nuevos..., es decir, un nivel de vida muy por encima de nuestras posibilidades.
Esta situación estaba alimentada por unos bajos tipos de interés, un mercado laboral que empleaba a una gran cantidad de mano de obra en la construcción y unos bancos y cajas de ahorro que no ponían ningún impedimento para conceder hipotecas con un alto riesgo que luego eran titularizadas y vendidas (el colmo de esta situación es que nos imponían unos altos costes y suelos en las hipotecas a pesar de obtener beneficios con ellas). Todo esto unido a un mercado no regulado por los políticos que veían en esta burbuja inmobiliaria un medio para el desarrollo económico de sus regiones que les proporcionaba rédito político.
Hoy, cinco años después del estallido de la burbuja, continuamos pagando las consecuencias: recesión, rumores de rescate de España, problemas de financiación del Estado con el aumento de la prima de riesgo, bancos y cajas muy débiles con necesidades de capital y con miles de viviendas en sus balances, un déficit del Estado del 8,5% en 2011 y una tasa de paro que continúa creciendo. Esta semana el Gobierno valenciano ha anunciado que despedirá a más de 5.000 trabajadores de sus empresas públicas, que han provocado que según el Banco de España entremos en recesión principalmente por la caída de la demanda nacional en cerca de nueve décimas.
¿Qué se puede hacer al respecto? Actualmente existe un debate sobre el camino a seguir: por un lado las medidas defendidas por EEUU con una política monetaria y fiscal expansiva que mantienen unos bajos tipos de interés del 0-0,25% y la aprobación por ley del aumento del techo de gasto, que evitó el default del país el año pasado frente a la austeridad y los ajustes en Europa y en España que ha provocado la dimisión del Gobierno de Holanda, el auge del nacionalismo --como hemos visto en las elecciones francesas con el avance del partido de la extrema derecha de Marine Le Pen -- y, aquí en España, subida de impuestos, una reforma laboral con su huelga general, recortes en los Presupuestos de sanidad y educación y una amnistía fiscal para atraer dinero negro.
En mi opinión, los políticos y los economistas han vivido concentrados en erradicar los problemas en el corto plazo como contener la inflación y el desempleo mediante variaciones en los impuestos, fomento del consumo y del gasto público a pesar que estaban poniendo en peligro el modelo económico en el largo plazo.
Desafortunadamente creo que los ajustes emprendidos son necesarios ya que debemos volver al equilibrio presupuestario para generar confianza y lograr financiación más barata, en este sentido el pacto fiscal firmado por todos los miembros de la UE (menos británicos y checos) por el cual se comprometen a incorporar en sus legislaciones la regla de oro que limita el déficit al 0,5% del PIB es un gran paso. Pero sobre todo debemos olvidarnos del consumo como base de nuestro desarrollo económico y crear incentivos bajando impuestos para crear empleo y beneficios empresariales que generen capitales para la innovación que aumenten la productividad y, por consiguiente, el crecimiento económico.
Por otro lado, necesitamos que la UE apruebe la emisión de los eurobonos que permita a los países periféricos como España o Italia, colocar su deuda sin problemas al estar avalada por todos los Estados miembros de la UE ya que el rescate de alguno de estos dos países pondría en peligro la recuperación económica en Europa mediante una disminución de la inversión para afectar más tarde al resto del mundo al disminuir las importaciones y es que Europa supone el 20% del PIB mundial.
Publicado en El Periódico de Extremadura el 30/04/2012: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/perspectiva-recesion_651203.html

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viernes, 23 de diciembre de 2011

¿QUIÉN PAGA LA CRISIS?

Después de varios años de crisis, los gobiernos europeos centran sus esfuerzos en eliminar las dudas e incertidumbres de los inversores y de los mercados sobre sus economías para rebajar la tensión causada por la crisis de la deuda y en nuestro caso, disminuir una prima de riesgo que encarece el pago del servicio de la deuda así como los costes de financiación de los bancos, y por extensión, de las empresas y de los consumidores.
En definitiva de lo que se trata es de corregir el déficit público hasta el 3% del PIB en 2013, según lo exigido por Bruselas, y de realizar una serie de reformas estructurales para aumentar la confianza de la economía española de cara a esos inversores y para salir de la difícil situación que atraviesa España al mismo tiempo que pretende reducir el nivel de endeudamiento público y privado.
Desde todos los ámbitos se han propuesto medidas tan dispares como una bajada de los salarios en la empresa privada para mejorar su competitividad anunciada por el Banco de España; no indexar salarios a inflación sino a productividad (el problema que se plantea es quién y cómo mide la productividad para que el trabajador no salga perjudicado); la creación de mini-trabajos con unos sueldos bajos de 400 euros al mes desde la UE y CEOE; el recorte del sueldo a los funcionarios así como la posibilidad que su despido sea más fácil bajo la figura del ERE por parte de la CEOE o la creación de un banco malo que absorba todos los activos tóxicos de los bancos en apuros para que se reestructuren.
La economía española se encuentra en una situación delicada con una de las tasas de paro más elevadas de la UE --casi 5 millones de parados según la EPA--, con síntomas claros de entrada en recesión en 2012 según estimaciones del BCE y con una menor accesibilidad al crédito que hace que cada día veamos más tiendas cerradas en las ciudades. Según la Confederación Española de Comercio (CEC) más de 37.000 comercios cerrarán en 2011 como consecuencia de la caída del consumo. Pese a todo esto, la situación parece no ser tan mala para la banca: la Asociación Española de la Banca (AEB) anunció que los bancos españoles ganaron 9.328 millones de euros en los nueve primeros meses del año. Tampoco para las grandes empresas españolas que mediante la planificación fiscal llevan sus sedes sociales fuera de España, para eludir lícitamente el pago de impuestos y de esta forma minimizar el coste fiscal y por consiguiente el pago al fisco español.
Este contexto de competencia fiscal perniciosa entre países es derivado del bajo grado de armonización fiscal en la UE con respecto a la imposición directa. Consecuencia de ello es la deslocalización de empresas y actividades. Un ejemplo: Irlanda se ha convertido en sede de muchas multinacionales, como es el caso de la tienda on-line de Zara o de Google, debido a su tipo medio del impuesto de sociedades del 12,5%, frente al tipo medio del 25% en España.
El resultado es la reducción de los ingresos fiscales en España y el traslado de la carga tributaria que deja de ingresar de las empresas hacia el ciudadano mediante el aumento de los impuestos indirectos. El aumento del IVA al 18% fue un ejemplo de ello. Y puede subir al 21%, el tipo medio general del IVA en Europa. De nuevo, el problema se traslada a los ciudadanos, que ven como su salario real disminuye, en lugar de asumir las grandes empresas su parte de responsabilidad en toda esta situación simplemente tributando en España.
Esto provoca inestabilidad política en la UE y con su traslado a la economía mediante la crisis de confianza sobre la deuda europea que estamos viviendo.
El debate sobre la armonización fiscal en Europa en la pasada cumbre de diciembre está sobre la mesa y parece que es posible que lleguemos a un acuerdo para unificar bases imponibles y tipos en el impuesto de sociedades. Al menos, Alemania y Francia lo pretenden para el 2012 y con ello quieren dar ejemplo.
Finalmente soy partidario de una reducción moderada del gasto público para evitar una caída fuerte de la demanda interna por los efectos negativos que sobre la economía podría tener y poner en marcha otras medidas como son avanzar hacia la armonización fiscal en Europa que evite la doble imposición de impuestos y la evasión fiscal, favorecer la agrupación de empresas europeas para evitar la elusión fiscal, crear unas bases fiscales más beneficiosas para las pymes que son las más perjudicadas por la crisis, crear mecanismos que reduzcan las posibilidades de la manipulación de la contabilidad y mejorar la lucha contra el fraude.
El objetivo va más allá de disminuir el déficit. A nivel nacional busca la eficiencia aumentando los ingresos en España sin subir los impuestos indirectos a los ciudadanos mientras que a nivel europeo conseguiríamos la verdadera libre circulación de mercancías sin distorsiones causadas por esta competencia fiscal perniciosa entre países para atraer empresas.
Publicado en El Periódico de Extremadura el 23/12/2011: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/quien-paga-crisis-_626263.html
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