jueves, 16 de agosto de 2012

LECCIONES DE LA CRISIS ECONOMICA

Después de la quiebra de la mayor entidad financiera privada de la historia, el banco americano Lehman Brothers, en septiembre de 2009 y del posterior derrumbe financiero, continuamos diariamente leyendo noticias catastrofistas sobre la situación económica actual y de los vaivenes de la Bolsa junto con la publicación de previsiones económicas para España de expertos, instituciones financieras internacionales y servicios de estudios de bancos y cajas que compiten entre sí para mostrar el escenario económico más pesimista. En este sentido, mientras que el panel de previsiones que elabora Funcas muestra un crecimiento negativo del PIB para el 2012 del --1,7% y del --1,1% para el 2013, el FMI afirma que la economía española se contraerá un 1,2% en 2013, siete décimas más que la previsión anunciada por el Gobierno. Estas instituciones anunciarán el final de la recesión cuando tengamos dos trimestres de crecimiento positivo, por pequeño que sea, pero se olvidan que la verdadera recesión está en el exceso de capacidad productiva de las empresas que las impide invertir y en la elevada tasa de desempleo que soportamos actualmente y que según el último estudio del BBVA llegará hasta el 26% en 2013.
A parte del temor a que la recesión se acentúe durante el próximo año, debemos hacer frente a recortes presupuestarios, subida de impuestos y devaluaciones crediticias de España, Comunidades Autónomas y bancos por parte de las agencias de calificación por lo que es prácticamente imposible que todo esto no afecte a nuestro ánimo y a la propia marcha de la actividad económica.
Actualmente se habla que nuestro modelo actual de crecimiento está agotado, basado en la creencia que el precio de los activos no pararía nunca de subir avalándonos para seguir endeudándonos y vivir por encima de nuestra renta con un consumo desproporcionado (la burbuja de la vivienda), pero sinceramente me cuesta creer que nuestra economía se recupere sin una fuerte recuperación del consumo que acabe con el exceso de capacidad productiva de las empresas para dar paso a nuevas inversiones.
La crisis financiera ha enseñado a las familiar que deben ahorrar más y que deben ser más prudentes a la hora de pedir prestado dinero, su riqueza sea mermado en exceso ya que el valor de su principal activo, la vivienda, ha disminuido muy por debajo de lo que pago por ella, posiblemente tardará muchos años en que se restablezca su valor, mientras que su deuda se mantiene igual y ha enseñado a los bancos a no prestar el dinero tan alegremente como antes por lo que hace suponer que aunque la UE consiga sanear Bankia y demás bancos del sistema financiero no creo que estén dispuestos a prestar ni las familias a ser prestadas, en consecuencia estamos asistiendo a un enorme proceso de desapalancamiento (reducción de nuestro endeudamiento) que implica un ahorro superior al que normalmente estamos acostumbrados que debe ir acompañado de niveles mínimos de consumo en las familias y de gasto en las Administraciones.
Todo lo anterior, bajo consumo y una alta tasa de paro, indica que la recuperación será más lenta de lo previsto por el Gobierno asistiendo a rescates públicos de CCAA y de bancos con un alto coste para España en términos de condiciones del rescate que pondrá en riesgo la situación fiscal que provocará que otros programas se vean afectados con recortes en Sanidad, Educación o infraestructuras muy necesarias para el futuro. En este sentido el aumento del IVA en una economía donde el principal problema es el exceso de capacidad de las fábricas por una caída del consumo no será la solución para incrementar los ingresos (el FMI destaca en su informe sobre la economía española que el último plan de ajuste de 65.000 millones de euros aplicado por el Gobierno tendrá un impacto negativo en el crecimiento en 2013 del 1,2%, motivada por una mayor caída en los componentes de la demanda nacional que se traducirá en mayor desempleo e inflación).
Ante esto, es lógico que tanto las empresas que cotizan en Bolsa, medios y Gobierno se afanen en publicitar las subidas de la Bolsa ya que, a parte de crear riqueza, esperan transmitir optimismo que empuje el consumo como inicio de la recuperación, pero hay que ser cautos ya que este aumento del precio de las acciones puede deberse a la política monetaria expansiva del BCE con la más que probable repetición de las inyecciones de liquidez a tres años del pasado mes de febrero y diciembre o por la previsible compra de deuda española que harán que el tipo de interés baje por lo que el rendimiento de las acciones será superior al del bono. Puesto que como hemos dicho anteriormente, este exceso de liquidez no va a suponer un aumento del crédito para relanzar el consumo y la inversión, asistiremos a una burbuja en los precios bursátiles mientras que los salarios de los trabajadores seguirán siendo bajos y nuestra economía seguirá siendo vulnerable a otras futuras crisis.

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