lunes, 6 de marzo de 2017

UN NUEVO REPARTO DE LA RIQUEZA ENTRE POSEEDORES DEL NUEVO CAPITAL Y EL TRABAJO

La productividad ha sido tratada siempre por los economistas como un residuo en la función de producción junto con la aportación del capital y trabajo al crecimiento económico de un país. Pero ya sea de forma endógena o exógena acaba por explicar parte del mismo.

En estos tiempos, la automatización de procesos con la utilización de autómatas, contribuye a una mayor productividad en las empresas que implican mayor beneficio, estandarización de productos y una respuesta ágil ante los cambios del mercado. 


La parte negativa es la amortización de puestos de trabajo originando paro estructural. 


Bill Gates propone aplicar un impuesto sobre autómatas y destinar la recaudación al reciclaje de trabajadores y creación de empleos en sectores como salud y educación. 


Los empresarios ponen el grito en el cielo porque lastra sus beneficios y hace menos viable la inversión pero qué pasa con tanta gente que ve como pierde su trabajo por una máquina.


Es una paradoja que sea Gates quien proponga una tasa siendo empresario y precursor de la digitalización.


¿QUÉ PENSAIS?

En este enlace hay un interesante artículo "How to make robots pay their fair share"
 sobre este asunto tratado por The Economist.

http://www.economist.com/blogs/economist-explains/2017/03/economist-explains-1



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martes, 21 de febrero de 2017

PARO ESTRUCTURAL




La economía busca el crecimiento basado en la automatización y la mejora de la productividad así como el desarrollo de nuevas industrias dotadas de alta tecnología. Según Randstad, en España se crearán 1.250.000 empleos en los 5 próximos años ligados a STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Actualmente en Extremadura, esta situación provoca un flujo de trabajadores desde industrias intensivas en mano de obra, donde la máquina sustituye al trabajo, hacia otras más productivas, originando «paro estructural» (desajuste en el emparejamiento entre el trabajador, con baja cualificación tecnológica, y el puesto de trabajo creado por el mercado, con componente tecnológico).
El PIB regional creció en el segundo trimestre un 3,1% interanual, por encima del 1,3% de la tasa de empleo, que implica que no se creen empleos suficientes al presentar una mejora de productividad del trabajo media en el último año por encima del 2,5%. El número de ocupados creció en el segundo trimestre con respecto al mismo período de 2015 hasta alcanzar los 366.000 ocupados impulsados por la contratación en servicios, que subió en 21.000 ocupados frente a la bajada de 5.000 ocupados en agricultura, que implica que la recuperación no se basa en sectores intensivos en mano de obra.
Son varias las dudas que se plantean: primero, si los empleos creados son de alta cualificación (mejor pagados). Las ventas del comercio minorista en la región a octubre bajaron un 1,5% interanual e implica que los 21.000 nuevos empleos en servicios, en su mayoría, tenían sueldos bajos (no cualificados) que impide que una parte sean reinvertidos en consumo. Segundo, si la economía extremeña es capaz de adecuar demanda y oferta para absorber ese flujo de trabajadores. A corto plazo, el turismo lo hace pero, debido a su alta estacionalidad, añade precariedad, por lo que no es la solución en sí misma. Tercero, en el supuesto de escasez de trabajadores cualificados en nuestra industria debido al paro estructural, si sabemos cómo atraer inmigración selectiva de profesionales. Un escaso crecimiento, excesivo déficit y deuda junto con paro estructural y envejecimiento de la población, puede llevar a la economía regional al estancamiento secular que haga que pierda competitividad. Por ello, es necesario actuar sobre 5 políticas.
Política económica: lograr crecimiento sostenido. La teoría económica dice que la región tiene que crecer un 2% para crear alrededor de 1.300 empleos y parece factible, el BBVA afirma que el crecimiento del PIB regional será del 2,8% en 2016. Sin embargo, crearemos empleos netos (nuevos empleos menos los destruidos) si crecemos por encima de la productividad.
Política de empleo: el paro estructural no requiere bajada de impuestos ni aumento del gasto, para estimular el consumo, sino que exige diseñar programas formativos profesionales para la reconversión del trabajador y no los habituales de marketing y comercio exterior exclusivos para directivos.
Política de rentas: incentivar que la empresa pague un salario alto y lo fije a su productividad y sector, ya que no solo supondrá un aumento del coste laboral, sino que elevaría la productividad y atraería trabajadores mejor capacitados creando un sentimiento de pertenencia a la empresa. El salario bruto medio en Extremadura en 2015 fue de 1.550 euros, un 19% menor al salario nacional.
Política redistributiva: diseñar políticas sociales para evitar el riesgo de exclusión social para los trabajadores de larga duración, que no lograron encontrar un nuevo empleo, y lograr un adecuado reparto de riqueza que irá hacia las empresas, por la acumulación de tecnología, en detrimento de las rentas del trabajo.
Política económica del conocimiento: es básica para que la región pueda absorber estos trabajadores y formar a los venideros. Según el BBVA, España avanza a dos velocidades y Extremadura se encuentra entre las CCAA que menos recursos destinan a la economía del conocimiento (según Eurostat, en 2013 el gasto regional en I+D fue un 0,77% del presupuesto frente a la media nacional de 1,26%).
En definitiva, paro estructural y envejecimiento de la población harán que el crecimiento potencial sea bajo (según el Banco de España un 1,2% a nivel nacional de 2020 a 2025) y debemos generar demanda de empleo estable.

Publicado el 05/01/2017, en El Periódico de Extremadura: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/paro-estructural_988853.html


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jueves, 5 de enero de 2017

PARO ESTRUCTURAL


La economía busca el crecimiento basado en la automatización y la mejora de la productividad así como el desarrollo de nuevas industrias dotadas de alta tecnología. Según Randstad, en España se crearán 1.250.000 empleos en los 5 próximos años ligados a STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Actualmente en Extremadura, esta situación provoca un flujo de trabajadores desde industrias intensivas en mano de obra, donde la máquina sustituye al trabajo, hacia otras más productivas, originando «paro estructural» (desajuste en el emparejamiento entre el trabajador, con baja cualificación tecnológica, y el puesto de trabajo creado por el mercado, con componente tecnológico).
El PIB regional creció en el segundo trimestre un 3,1% interanual, por encima del 1,3% de la tasa de empleo, que implica que no se creen empleos suficientes al presentar una mejora de productividad del trabajo media en el último año por encima del 2,5%. El número de ocupados creció en el segundo trimestre con respecto al mismo período de 2015 hasta alcanzar los 366.000 ocupados impulsados por la contratación en servicios, que subió en 21.000 ocupados frente a la bajada de 5.000 ocupados en agricultura, que implica que la recuperación no se basa en sectores intensivos en mano de obra.
Son varias las dudas que se plantean: primero, si los empleos creados son de alta cualificación (mejor pagados). Las ventas del comercio minorista en la región a octubre bajaron un 1,5% interanual e implica que los 21.000 nuevos empleos en servicios, en su mayoría, tenían sueldos bajos (no cualificados) que impide que una parte sean reinvertidos en consumo. Segundo, si la economía extremeña es capaz de adecuar demanda y oferta para absorber ese flujo de trabajadores. A corto plazo, el turismo lo hace pero, debido a su alta estacionalidad, añade precariedad, por lo que no es la solución en sí misma. Tercero, en el supuesto de escasez de trabajadores cualificados en nuestra industria debido al paro estructural, si sabemos cómo atraer inmigración selectiva de profesionales. Un escaso crecimiento, excesivo déficit y deuda junto con paro estructural y envejecimiento de la población, puede llevar a la economía regional al estancamiento secular que haga que pierda competitividad. Por ello, es necesario actuar sobre 5 políticas.
Política económica: lograr crecimiento sostenido. La teoría económica dice que la región tiene que crecer un 2% para crear alrededor de 1.300 empleos y parece factible, el BBVA afirma que el crecimiento del PIB regional será del 2,8% en 2016. Sin embargo, crearemos empleos netos (nuevos empleos menos los destruidos) si crecemos por encima de la productividad.
Política de empleo: el paro estructural no requiere bajada de impuestos ni aumento del gasto, para estimular el consumo, sino que exige diseñar programas formativos profesionales para la reconversión del trabajador y no los habituales de marketing y comercio exterior exclusivos para directivos.
Política de rentas: incentivar que la empresa pague un salario alto y lo fije a su productividad y sector, ya que no solo supondrá un aumento del coste laboral, sino que elevaría la productividad y atraería trabajadores mejor capacitados creando un sentimiento de pertenencia a la empresa. El salario bruto medio en Extremadura en 2015 fue de 1.550 euros, un 19% menor al salario nacional.
Política redistributiva: diseñar políticas sociales para evitar el riesgo de exclusión social para los trabajadores de larga duración, que no lograron encontrar un nuevo empleo, y lograr un adecuado reparto de riqueza que irá hacia las empresas, por la acumulación de tecnología, en detrimento de las rentas del trabajo.
Política económica del conocimiento: es básica para que la región pueda absorber estos trabajadores y formar a los venideros. Según el BBVA, España avanza a dos velocidades y Extremadura se encuentra entre las CCAA que menos recursos destinan a la economía del conocimiento (según Eurostat, en 2013 el gasto regional en I+D fue un 0,77% del presupuesto frente a la media nacional de 1,26%).
En definitiva, paro estructural y envejecimiento de la población harán que el crecimiento potencial sea bajo (según el Banco de España un 1,2% a nivel nacional de 2020 a 2025) y debemos generar demanda de empleo estable.
Publicado en El Periódico de Extremadura el 05/01/2017: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/paro-estructural_988853.html
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jueves, 22 de septiembre de 2016

DÉFICIT 2016

El BBVA prevé que el crecimiento de la economía extremeña será de un 2,8% en 2016. Pero el problema es cómo reducir su déficit excesivo (1,1% del PIB en mayo), sin frenar la recuperación. No es probable que cumplamos el objetivo de déficit del Programa de Estabilidad 2016-2019 (-0,7% para 2016 y -0,5% para 2017), dada la desviación observada en lo que va de año.
En estos años, Extremadura ha presentado déficits (en 2015 de 2,6% del PIB) y ha puesto en marcha medidas para corregirlo: fijación de una cuantía de no disponibilidad del gasto (0,2% del PIB), retención de 40 millones de la deuda histórica, cierre del presupuesto de 2016 en agosto y reducción del gasto público. Pero la alta tasa de paro del 27% registrado en el segundo trimestre del año supone mantener el gasto, para evitar que afecte a la distribución de la renta (el gasto social es un estabilizador automático que ayuda a mantener la renta de la familia y su consumo), y aumentar los recursos destinados a coberturas sociales como la sanidad.
El déficit persistente de la región provoca acumulación de deuda pública (ha pasado del 18% en 2014 al 22,4% del PIB en el segundo trimestre del año) dándose lo que los economistas llaman la «trampa de la pobreza»: primero, se produce un aumento del gasto, por el pago de intereses adicionales ( en esta ocasión el FLA ha permitido un ahorro de unos 100 millones de euros en los últimos 4 años), segundo, este mayor esfuerzo de la región por emitir deuda y captar ahorro provoca que las agencias de rating no mejoren nuestra calificación (en grado de inversión) y, por último, los acreedores exigirán mayores intereses y esto hace que vuelva a aumentar el gasto.
Para resolver el problema del déficit regional debemos saber si se debe a causas estructurales (desajuste de ingresos y gastos) o al ciclo económico. Al no ser el déficit estructural un dato observable, intuitivamente, podemos ver la evolución de la brecha entre el crecimiento del PIB potencial y real de la región, una mayor brecha significa que prevalece el déficit estructural. La brecha creció desde 2013 y en 2015 la economía regional no recuperó su tasa de crecimiento potencial del 5% (si sumamos al crecimiento del PIB la productividad aparente del trabajo y la tasa de actividad). Luego, el déficit estructural implica que los ingresos no cubran la restricción presupuestaria del gobierno regional, y que los impuestos deban aumentar para corregir el desajuste fiscal.
Entonces, ¿cómo financiamos el déficit estructural? Aumentando la recaudación, con subida de impuestos propios o con cambios normativos en los cedidos, mejor que con mas deuda o recorte de gasto e inversión pública. Esto último provocaría una caída de la demanda interna y de los precios, no permitiéndonos salir de la inflación negativa tan perjudicial para las empresas.
La política fiscal restrictiva de subida de impuestos tendría efectos expansivos al aumentar los ingresos, mejora el balance fiscal, favorece las expectativas de la región, gana credibilidad ante acreedores y agencias de rating (mejorando las condiciones de financiación) y aumenta el consumo a medio plazo por su influencia sobre las expectativas del consumidor, ya que pensará que cuando se recupere el ciclo habrá una bajada de impuestos, por lo que no necesitaría ahorrar ahora para hacer frente a mayores impuestos en el futuro. El resultado final sería atracción de inversiones y creación de empleo.
Es el momento, el efecto negativo de una subida de impuestos sobre el consumo a corto plazo, se vería compensado por la política monetaria expansiva del BCE, que favorece el crédito a la familia, por la depreciación del euro, que favorece las exportaciones, y por la inflación negativa en la región (en agosto del -0,1%) que amortiguaría la traslación de la subida de los impuestos a los precios.
La política fiscal es esencial para la economía regional. Por una parte, el gasto social aumentará por el poco crecimiento de la población y su envejecimiento y, por otra, los ingresos disminuirán ante la perspectiva de disminución de fondos europeos por las futuras ampliaciones. En conclusión, debemos plantear una nueva planificación fiscal para encontrar nuevos recursos que minoren el impacto de estos factores en el crecimiento a largo plazo de la región.
Publicado en El Periódico de Extremadura el 22/09/2016: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/deficit-2016_962800.html
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