jueves, 14 de septiembre de 2017

EL DÉFICIT Y LA DEUDA EN LA REGIÓN


Para bancos y servicios de estudios, las perspectivas de la economía regional son optimistas en 2017. El BBVA prevé un crecimiento del 2,6% y Funcas sitúa la tasa de paro en el 26,1% al final del año, buen dato si se compara con el 28,3% del año pasado o el 35,7% del primer trimestre de 2013. Desde el inicio de la recuperación, de los 66.000 empleos perdidos de 2008 a 2013, se recuperaron solo 18.000 en los dos años siguientes por la mayor competitividad de la empresa (sectores intensivos en mano de obra se automatizan, como es el caso del agroindustrial), es decir, en 2015 se produjo un 3% menos que en 2008 con un 12% de trabajadores menos. Por otro lado, la Región presenta desequilibrios en déficit y deuda pública.
En 2016, la Región redujo su déficit en un 1,2% del PIB, situado en el 1,6%, por un crecimiento del 2% en 2016 y a la liquidación de la financiación de 2014. A marzo de este año, se sitúo en el -0,45%, menor que el -0,78% del primer trimestre de 2016, pero sigue siendo elevado con escasa probabilidad de cumplir el objetivo del 0,6% según la Airef. La desaceleración del consumo (ventas minoristas bajaron un 1% interanual en julio), hará que baje la recaudación de los impuestos cedidos a la Región. La Junta, para bajar el déficit hasta el 0,6% en 2017, se basa en el control del gasto (los ingresos en el presupuesto aumentan solo un 0,3% con respecto al 2016) y en la buena marcha del ciclo económico.
Recuperar el equilibrio presupuestario es clave para garantizar el crecimiento (emitir deuda supone desviar fondos para pagar deuda e intereses, que equivale a una política fiscal restrictiva) y la sostenibilidad de la deuda. En el período de 2008 a 2013, el PIB se contrajo un -5,7% acumulado, que provocó que la deuda se triplicase, para continuar aumentando hasta 2016 (a pesar del crecimiento del PIB desde el 2014 y a la venta de inmuebles) y llegar al 27% en 2022 según la Airef. El déficit excesivo contribuyó a que, en el primer trimestre, la deuda aumentase en 164 millones con respecto al anterior trimestre (del 22,9% al 23,6% del PIB) y en 548 millones, comparado con el primer trimestre de 2016. También, la existencia de ahorro negativo (la diferencia entre ingresos y gastos corrientes), en el presupuesto de 2017, contribuirá a su aumento.
Debemos seguir creciendo, si para la Junta el comercio exterior es un motor del crecimiento, el saldo comercial positivo debe aumentar por exportaciones más competitivas vía precio. A junio, la zona euro recibió el 72% de la exportación, al no poder depreciar el euro, un nivel bajo de precios mejoraría la relación real de intercambio (índice de precios regional entre el del mercado objetivo), para la zona euro, y «depreciaría» (en términos reales) el euro para otros mercados.
El repunte de la inflación es clave en la bajada del saldo comercial positivo desde septiembre de 2015 (en 2016 las exportaciones bajaron un 2,2% con respecto al 2015 y las importaciones aumentaron un 2,6%). Desde ese mes, los precios no han parado de subir, para abandonar los valores negativos, hasta el 1,2% interanual en julio. De seguir, dificultaría el proceso de consolidación fiscal, provocaría un aumento de los salarios y el encarecimiento de nuestros bienes con respecto a los importados. Además, caería el consumo (por la bajada del salario real), afectando a la creación de empleo, y complicaría la emisión de deuda a bajo interés (aumentando el servicio de la deuda por mayores intereses), afectando al control del gasto. Si el BCE continúa con los estímulos, el exceso de liquidez anularía ese efecto, pero si normalizase la política monetaria, pararía inversiones reduciendo el ritmo de crecimiento.
En conclusión, de continuar los desequilibrios, la Región se expondría a factores exógenos para atender sus gastos corrientes y servicios públicos. Minimizarlos exige aumentar los ingresos acabando con la evasión y elusión fiscal y crear nuevos impuestos o aumentando los actuales ya que la sociedad demanda mejores servicios públicos (reducción de la lista de espera en sanidad), que implica que soportaría mayor presión fiscal a cambio de ello. Está claro que una tasa de ingresos públicos del 30% del PIB no es suficiente, pero ¿qué Gobierno estaría dispuesto a asumir el coste político de estas medidas tan impopulares?
Publicado en el El Periódico de Extremadura el 12/09/2017: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/deficit-deuda-region_1039067.html
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jueves, 23 de marzo de 2017

RETOS DE LA ECONOMIA REGIONAL


Preparar la economía regional para afrontar con éxito el crecimiento económico será el reto de los próximos años. El Gobierno Regional se fija en sectores clave como el turismo, la agroindustria y el sector energético. La situación a medio plazo es compleja, el Banco de España prevé que de 2020 a 2025 el crecimiento del PIB potencial nacional será solo del 1,2% anual. Transmitir una buena percepción de la economía regional no pasa solo por especializarnos en sectores clave, sino en sentar las bases del inicio de una senda de crecimiento basada en recuperar la competitividad, definida, por la OCDE, como la capacidad de exportar, que depende negativamente del IPC y del coste laboral por trabajador.
Extremadura corrigió el saldo comercial negativo del inicio de la crisis (--20 millones de euros en diciembre de 2009), gracias al ajuste de los costes laborales y los precios, que situó a la economía, siete años más tarde, en una posición más competitiva con un saldo comercial positivo de más de 36 millones de euros en diciembre de 2016. En este sentido, el coste laboral total por trabajador bajó de 2.307 euros en el último trimestre de 2009 a 2.185 euros del mismo trimestre de 2016, mientras que el IPC comenzó a bajar en octubre de 2012 y se mantuvo en terreno negativo de octubre de 2013 a septiembre de 2016. Aunque el coste que tuvo que pagar la economía regional, hasta beneficiarse del ajuste de precios, fue la destrucción de empleo. La tasa de paro llegó hasta su nivel más alto en el primer trimestre de 2013, un 36%, frente al 21% de finales de 2009, para bajar hasta el 28% actual.
La competitividad regional se enfrenta a una serie de retos. Primero, a la excesiva concentración de las exportaciones regionales. En 2016, el 85% de las exportaciones tuvieron como destino Europa. La CE prevé un débil crecimiento de la UE del 1,8% para 2017 y 2018 que generará una ligera contracción de la demanda interna de nuestros clientes europeo que se traduce en perspectivas de poco crecimiento de las ventas al exterior. Segundo, al previsible final de la política monetaria expansiva del BCE, al repuntar la inflación, que afectará negativamente a economías con altos niveles de deuda y déficit así como a ejecuciones de proyectos por parte de las empresas. Tercero, al fin del diferencial de inflación que teníamos con respecto a otras economías que provocará una apreciación del tipo de cambio real del euro encareciendo las exportaciones. Cuarto, a la menor contribución de las exportaciones al crecimiento del PIB regional por la poca apertura de nuestra economía (en torno al 16% del PIB). La depreciación del euro aumenta las exportaciones y disminuye las importaciones, mejorando nuestro saldo comercial, pero a corto plazo continuamos importando el mismo volumen de materias primas, por lo que su gasto aumenta (en 2016 aumentó un 20% interanual), luego el efecto final, son unas exportaciones netas menores. Quinto reto, la inversión aumentó poco en estos años debido al apalancamiento de las empresas, al bajo precio al que debían vender su producción y a la caída de los préstamos (según el BdE, a nivel nacional el 70% de las empresas vieron caer sus préstamos bancarios durante la crisis). Ahora, la vuelta a un IPC superior al 2% (en febrero fue del 2,8% interanual en la región), hará que los empresarios recorten sus márgenes, para no subir precios, por lo que habrá menos beneficio para reinvertir. Sexto, a la disminución de la población activa, que reducirá el PIB potencial, debido al envejecimiento demográfico (la población caerá en la región hasta un 6,1% hasta 2031), al fin de la incorporación de la mujer al mercado laboral y a las altas tasas de paro.
Por lo tanto, la política económica extremeña debe basarse en los próximos años en fomentar la productividad, que absorbería la subida de los precios de la energía y materias primas, fomentaría la inversión (no penalizando los márgenes empresariales), y compensaría la caída de la población activa. El problema demográfico se atajaría diseñando planes de empleo para atraer mano de obra de fuera y para reducir el paro estructural. Finalmente, un plan de internacionalización regional que reactive las exportaciones extremeñas hacia economías emergentes para paliar su escasa diversificación.
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lunes, 6 de marzo de 2017

UN NUEVO REPARTO DE LA RIQUEZA ENTRE POSEEDORES DEL NUEVO CAPITAL Y EL TRABAJO

La productividad ha sido tratada siempre por los economistas como un residuo en la función de producción junto con la aportación del capital y trabajo al crecimiento económico de un país. Pero ya sea de forma endógena o exógena acaba por explicar parte del mismo.

En estos tiempos, la automatización de procesos con la utilización de autómatas, contribuye a una mayor productividad en las empresas que implican mayor beneficio, estandarización de productos y una respuesta ágil ante los cambios del mercado. 


La parte negativa es la amortización de puestos de trabajo originando paro estructural. 


Bill Gates propone aplicar un impuesto sobre autómatas y destinar la recaudación al reciclaje de trabajadores y creación de empleos en sectores como salud y educación. 


Los empresarios ponen el grito en el cielo porque lastra sus beneficios y hace menos viable la inversión pero qué pasa con tanta gente que ve como pierde su trabajo por una máquina.


Es una paradoja que sea Gates quien proponga una tasa siendo empresario y precursor de la digitalización.


¿QUÉ PENSAIS?

En este enlace hay un interesante artículo "How to make robots pay their fair share"
 sobre este asunto tratado por The Economist.

http://www.economist.com/blogs/economist-explains/2017/03/economist-explains-1



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martes, 21 de febrero de 2017

PARO ESTRUCTURAL




La economía busca el crecimiento basado en la automatización y la mejora de la productividad así como el desarrollo de nuevas industrias dotadas de alta tecnología. Según Randstad, en España se crearán 1.250.000 empleos en los 5 próximos años ligados a STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Actualmente en Extremadura, esta situación provoca un flujo de trabajadores desde industrias intensivas en mano de obra, donde la máquina sustituye al trabajo, hacia otras más productivas, originando «paro estructural» (desajuste en el emparejamiento entre el trabajador, con baja cualificación tecnológica, y el puesto de trabajo creado por el mercado, con componente tecnológico).
El PIB regional creció en el segundo trimestre un 3,1% interanual, por encima del 1,3% de la tasa de empleo, que implica que no se creen empleos suficientes al presentar una mejora de productividad del trabajo media en el último año por encima del 2,5%. El número de ocupados creció en el segundo trimestre con respecto al mismo período de 2015 hasta alcanzar los 366.000 ocupados impulsados por la contratación en servicios, que subió en 21.000 ocupados frente a la bajada de 5.000 ocupados en agricultura, que implica que la recuperación no se basa en sectores intensivos en mano de obra.
Son varias las dudas que se plantean: primero, si los empleos creados son de alta cualificación (mejor pagados). Las ventas del comercio minorista en la región a octubre bajaron un 1,5% interanual e implica que los 21.000 nuevos empleos en servicios, en su mayoría, tenían sueldos bajos (no cualificados) que impide que una parte sean reinvertidos en consumo. Segundo, si la economía extremeña es capaz de adecuar demanda y oferta para absorber ese flujo de trabajadores. A corto plazo, el turismo lo hace pero, debido a su alta estacionalidad, añade precariedad, por lo que no es la solución en sí misma. Tercero, en el supuesto de escasez de trabajadores cualificados en nuestra industria debido al paro estructural, si sabemos cómo atraer inmigración selectiva de profesionales. Un escaso crecimiento, excesivo déficit y deuda junto con paro estructural y envejecimiento de la población, puede llevar a la economía regional al estancamiento secular que haga que pierda competitividad. Por ello, es necesario actuar sobre 5 políticas.
Política económica: lograr crecimiento sostenido. La teoría económica dice que la región tiene que crecer un 2% para crear alrededor de 1.300 empleos y parece factible, el BBVA afirma que el crecimiento del PIB regional será del 2,8% en 2016. Sin embargo, crearemos empleos netos (nuevos empleos menos los destruidos) si crecemos por encima de la productividad.
Política de empleo: el paro estructural no requiere bajada de impuestos ni aumento del gasto, para estimular el consumo, sino que exige diseñar programas formativos profesionales para la reconversión del trabajador y no los habituales de marketing y comercio exterior exclusivos para directivos.
Política de rentas: incentivar que la empresa pague un salario alto y lo fije a su productividad y sector, ya que no solo supondrá un aumento del coste laboral, sino que elevaría la productividad y atraería trabajadores mejor capacitados creando un sentimiento de pertenencia a la empresa. El salario bruto medio en Extremadura en 2015 fue de 1.550 euros, un 19% menor al salario nacional.
Política redistributiva: diseñar políticas sociales para evitar el riesgo de exclusión social para los trabajadores de larga duración, que no lograron encontrar un nuevo empleo, y lograr un adecuado reparto de riqueza que irá hacia las empresas, por la acumulación de tecnología, en detrimento de las rentas del trabajo.
Política económica del conocimiento: es básica para que la región pueda absorber estos trabajadores y formar a los venideros. Según el BBVA, España avanza a dos velocidades y Extremadura se encuentra entre las CCAA que menos recursos destinan a la economía del conocimiento (según Eurostat, en 2013 el gasto regional en I+D fue un 0,77% del presupuesto frente a la media nacional de 1,26%).
En definitiva, paro estructural y envejecimiento de la población harán que el crecimiento potencial sea bajo (según el Banco de España un 1,2% a nivel nacional de 2020 a 2025) y debemos generar demanda de empleo estable.

Publicado el 05/01/2017, en El Periódico de Extremadura: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/paro-estructural_988853.html


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jueves, 5 de enero de 2017

PARO ESTRUCTURAL


La economía busca el crecimiento basado en la automatización y la mejora de la productividad así como el desarrollo de nuevas industrias dotadas de alta tecnología. Según Randstad, en España se crearán 1.250.000 empleos en los 5 próximos años ligados a STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas). Actualmente en Extremadura, esta situación provoca un flujo de trabajadores desde industrias intensivas en mano de obra, donde la máquina sustituye al trabajo, hacia otras más productivas, originando «paro estructural» (desajuste en el emparejamiento entre el trabajador, con baja cualificación tecnológica, y el puesto de trabajo creado por el mercado, con componente tecnológico).
El PIB regional creció en el segundo trimestre un 3,1% interanual, por encima del 1,3% de la tasa de empleo, que implica que no se creen empleos suficientes al presentar una mejora de productividad del trabajo media en el último año por encima del 2,5%. El número de ocupados creció en el segundo trimestre con respecto al mismo período de 2015 hasta alcanzar los 366.000 ocupados impulsados por la contratación en servicios, que subió en 21.000 ocupados frente a la bajada de 5.000 ocupados en agricultura, que implica que la recuperación no se basa en sectores intensivos en mano de obra.
Son varias las dudas que se plantean: primero, si los empleos creados son de alta cualificación (mejor pagados). Las ventas del comercio minorista en la región a octubre bajaron un 1,5% interanual e implica que los 21.000 nuevos empleos en servicios, en su mayoría, tenían sueldos bajos (no cualificados) que impide que una parte sean reinvertidos en consumo. Segundo, si la economía extremeña es capaz de adecuar demanda y oferta para absorber ese flujo de trabajadores. A corto plazo, el turismo lo hace pero, debido a su alta estacionalidad, añade precariedad, por lo que no es la solución en sí misma. Tercero, en el supuesto de escasez de trabajadores cualificados en nuestra industria debido al paro estructural, si sabemos cómo atraer inmigración selectiva de profesionales. Un escaso crecimiento, excesivo déficit y deuda junto con paro estructural y envejecimiento de la población, puede llevar a la economía regional al estancamiento secular que haga que pierda competitividad. Por ello, es necesario actuar sobre 5 políticas.
Política económica: lograr crecimiento sostenido. La teoría económica dice que la región tiene que crecer un 2% para crear alrededor de 1.300 empleos y parece factible, el BBVA afirma que el crecimiento del PIB regional será del 2,8% en 2016. Sin embargo, crearemos empleos netos (nuevos empleos menos los destruidos) si crecemos por encima de la productividad.
Política de empleo: el paro estructural no requiere bajada de impuestos ni aumento del gasto, para estimular el consumo, sino que exige diseñar programas formativos profesionales para la reconversión del trabajador y no los habituales de marketing y comercio exterior exclusivos para directivos.
Política de rentas: incentivar que la empresa pague un salario alto y lo fije a su productividad y sector, ya que no solo supondrá un aumento del coste laboral, sino que elevaría la productividad y atraería trabajadores mejor capacitados creando un sentimiento de pertenencia a la empresa. El salario bruto medio en Extremadura en 2015 fue de 1.550 euros, un 19% menor al salario nacional.
Política redistributiva: diseñar políticas sociales para evitar el riesgo de exclusión social para los trabajadores de larga duración, que no lograron encontrar un nuevo empleo, y lograr un adecuado reparto de riqueza que irá hacia las empresas, por la acumulación de tecnología, en detrimento de las rentas del trabajo.
Política económica del conocimiento: es básica para que la región pueda absorber estos trabajadores y formar a los venideros. Según el BBVA, España avanza a dos velocidades y Extremadura se encuentra entre las CCAA que menos recursos destinan a la economía del conocimiento (según Eurostat, en 2013 el gasto regional en I+D fue un 0,77% del presupuesto frente a la media nacional de 1,26%).
En definitiva, paro estructural y envejecimiento de la población harán que el crecimiento potencial sea bajo (según el Banco de España un 1,2% a nivel nacional de 2020 a 2025) y debemos generar demanda de empleo estable.
Publicado en El Periódico de Extremadura el 05/01/2017: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/paro-estructural_988853.html
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