El modelo de crecimiento económico actual se basa en el aumento del consumo permanente y de la capacidad exportadora (indicador de la competitividad de una economía). En Extremadura, a corto plazo, este modelo funciona. Así lo afirman organismos como el BBVA que prevé una tasa de crecimiento para la región del 3,3% en 2015 y del 2,9% en 2016. Además, en el primer trimestre de 2015, el paro bajó un 5,6% y las exportaciones aumentaron un 10,9%, con respecto al mismo período de 2014.
Pero el principal problema sigue siendo el alto número de parados en la región (según la EPA, la tasa de paro del primer trimestre de 2015 fue del 30%). Es lo que los economistas llaman paro keynesiano provocado por una débil demanda que sitúa la tasa de inflación en valores negativos (-0,5% en mayo). En este contexto, cada agente económico actúa de diferente modo; las familias retrasando sus decisiones de compras alentadas por una inflación negativa, las empresas mediante devaluaciones internas con bajada de salarios para reactivar las ventas y ser más competitivas en el exterior, el BCE inyectando liquidez con tipos de interés cercanos a cero y la política económica regional incurriendo en un déficit del 2,4% por encima del 1% fijado para 2014.
Siendo Extremadura la segunda comunidad autónoma con mayor crecimiento del PIB en 2014 (2,2%), beneficiándose de una política monetaria expansiva que facilita el acceso al crédito y de una política fiscal expansiva de bajada de impuestos para aumentar la renta disponible y el consumo ¿por qué no ha bajado más el paro en la región? En principio, la política monetaria no ha tenido un mayor efecto del esperado debido a que las empresas contamos con una excesiva capacidad de producción que nos impide invertir y contratar y, en cuanto a la política fiscal, su efecto sobre el consumo queda mitigado por el llamado efecto ricardiano , que hace que las familias ahorren parte de su mayor renta causada por la bajada de impuestos ya que prevén una subida futura de los mismos por el alto nivel de deuda pública en la región, en el primer trimestre de 2015 alcanzó los 3.307 millones de euros (más del 15% del PIB regional), y por su crecimiento del 6,95% con respecto al último trimestre de 2014. En este sentido, estamos viendo como el FMI y el Banco de España ya recomienda la subida del IVA.
Para crear empleo podrían plantearse medidas dirigidas a las familias para aumentar su confianza y consumo y a las empresas para aumentar su productividad. A nivel familia, la situación actual de devaluación interna favorece la exportación pero disminuye la demanda interna al deprimir el consumo, si se fomenta el consumo por encima del crecimiento de nuestra renta, tendríamos que endeudarnos para mantener el modelo volviendo a la situación de precrisis de alto endeudamiento. Luego sería conveniente una política de rentas que favorezca la subida del salario para aumentar la riqueza de la familia. A nivel empresa, una política que incentive la reinversión del beneficio en lugar de distribuirlo para modernizar procesos y abaratar costes que compense el mayor coste salarial y nuevas contrataciones, permitiría el aumento de la productividad regional (de manera aproximada esta es el PIB entre el número de ocupados y bajó un 2% en 2014 con respecto al año anterior).
La duda es si mayor precio por el aumento del coste salarial reduciría la competitividad de nuestras exportaciones disminuyéndolas. En principio, la paradoja de Kaldor nos dice que existen otros factores, como la diferenciación, que pueden anular el efecto sustitución que podrían sufrir nuestras exportaciones por la traslación de mayores salarios a los precios. En el caso de Extremadura, la alimentación representó casi el 50% del total de las exportaciones en marzo (difícil de imitar). Por otra parte, tenemos una tasa de cobertura del 156% (la entrada de dinero por exportación cubre el pago de la importación) dando un amplio margen ante la posible caída de la exportación por el mayor precio.
Solo faltaría determinar cuánto deberían subir los salarios. No podemos optar por indexar salario a inflación ni por la productividad al ser ambas negativas, pero sí según la inflación prevista para 2015. Según el INE, la inflación acumulada a mayo en Extremadura fue de 0,3% por lo que si la convertimos a tasa anualizada, la inflación en 2015 sería del 0,7%, es decir, la subida podría ser de un 0,7% más un diferencial hasta alcanzar la tasa de inflación deseable para la región.
Publicado en El Periódico de Extremadura el 27/06/2015: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/extremadura/perspectiva-empleo-extremadura_878959.html