lunes, 16 de febrero de 2015

ECONOMIA REGIONAL, COMPETITIVIDAD Y EMPLEO

El programa del Banco Central Europeo (BCE) de compra de deuda pública busca aumentar el dinero en circulación y evitar la deflación. La mayor oferta monetaria implicará una bajada de tipos de interés, que depreciará el euro aumentando las exportaciones, y hará que empresa y familia dispongan de mayor renta para invertir, consumir o ahorrar así como de una mejor financiación al disponer los bancos de más dinero para prestar. Para cubrir el aumento de la demanda, las empresas tenemos un coste de ajuste que hace que la puesta en marcha de nuevos proyectos sea gradual, pero permite subir los precios lo que alejará la deflación e incentivará la inversión y el empleo (la inflación en la región fue -1,2% en el 2014).
El tipo de interés del 0,05% ha demostrado que la inversión tiene una baja elasticidad y que responde mejor a variaciones de demanda, por lo que una política fiscal expansiva en estos momentos sería muy eficaz y reforzaría la actuación del BCE, aumentando el nivel de renta. Pero Extremadura, a pesar de bajar los impuestos para 2015, no tiene margen para aumentar el gasto público ya que ha registrado un déficit a noviembre del 2,45% del PIB regional (el objetivo para 2014 era del 1%).
Debemos preguntarnos si la economía extremeña es competitiva para afrontar la nueva situación económica. Indicadores que dan una idea del margen empresarial, que es el incentivo de la empresa para invertir y crear empleo, como el nivel de precios y el coste laboral nos dicen que la empresa extremeña es competitiva (según el informe de coyuntura regional del IEEx del tercer trimestre de 2014, el coste laboral disminuyó un 0,3% en tasa interanual). Pero el mismo informe muestra que la tasa de ocupación creció un 2,6% con respecto al 0,1% del PIB regional por lo que nos dice que la productividad por trabajador es baja y que los más de 12.000 empleos creados en 2014, según la EPA, fueron en sectores con baja productividad e intensivos en mano de obra que implica que esa competitividad empresarial se consiga a base de bajar precios y reducir costes, no con I+D.
En resumen, elevado déficit y baja productividad son los problemas que debemos afrontar en los próximos años. Por este motivo, el objetivo de la política económica extremeña no debe ser solo el saldo comercial exterior positivo sino el aumento de la competitividad con políticas de oferta en formación e I+D, que permita la acumulación de capital en la empresa, el aumento de la productividad y del salario, por debajo de esta, a fin de posibilitar el crecimiento económico de nuestra región.
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