El Consejo de Política Fiscal y Financiera estableció que las comunidades autónomas podrán incurrir en un déficit del 1% en 2014; un 0,7 % en 2015 y un 0,2% en 2016, mientras que la deuda pública regional debe reducirse al 20% del PIB en 2016. En estos días hemos conocido que Extremadura cerrará el año con un déficit de entre un 1,5% y un 2% (superior al 1% previsto).
En Extremadura, el déficit podría estar justificado como medida de política económica anticíclica para aumentar la demanda y la inflación pero el incumplimiento del objetivo de estabilidad en 2014 podría condicionar el cumplimiento del año siguiente con lo que aparecería el problema del déficit crónico y del pago del servicio de la deuda pública.
El escenario presupuestario regional previsto para 2014 nos presenta un déficit de unos 253 millones de euros (1,5% de nuestro PIB), es decir, cada extremeño deberemos unos 230 euros en impuestos futuros y como para el año 2015 los presupuestos plantean la reducción de los principales impuestos, tendremos que esperar el incremento de la presión fiscal bajo otras figuras impositivas menos impopulares como por ejemplo impuestos ecológicos, nuevas medidas de lucha contra el fraude fiscal que recaerá sobre los consumidores al ser el colectivo con menos posibilidades de evasión, la venta de activos públicos para conseguir ingresos extras (los presupuestos de 2015 recogen el ingreso de cerca de 94 millones por la venta de inmuebles públicos) y el aumento de la deuda (en el segundo trimestre de este año alcanzaba el 18% del PIB).
Los presupuestos regionales para 2015 se basan en un crecimiento del PIB del 2,3%, el incremento de la recaudación por impuestos del 5% y de los gastos de un 6,8%. En mi opinión, para reducir el déficit los gastos deben crecer por debajo de los ingresos, valorar si debemos privatizar algunas empresas públicas, ya que si bien evitaría el aumento de la presión impositiva estimulando el consumo, estaríamos eliminando futuros ingresos ya que solo las empresas públicas rentables tienen valor en el mercado y, por último, disminuir la deuda mediante el aumento de los precios regionales ya que partimos de una baja inflación en Extremadura (-0,3% en octubre), que no perjudicaría nuestra posición competitiva y estimularía la inversión en la empresa privada.
En definitiva, un déficit excesivo podría producir mayor presión fiscal y, por otro lado, una deuda excesiva desviaría la inversión hacia activos financieros en lugar de hacia las empresas creadoras de empleo, es decir, podrían darse escenarios de desaceleración del ritmo de crecimiento de la economía regional y de pérdida de empleo en los próximos años.
Publicado en El Periódico de Extremadura el 18/12/2014: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/extremadura/ricardo-vivas-vigara-perspectiva-deficit-publico-region_844488.html