viernes, 23 de diciembre de 2011

¿QUIÉN PAGA LA CRISIS?

Después de varios años de crisis, los gobiernos europeos centran sus esfuerzos en eliminar las dudas e incertidumbres de los inversores y de los mercados sobre sus economías para rebajar la tensión causada por la crisis de la deuda y en nuestro caso, disminuir una prima de riesgo que encarece el pago del servicio de la deuda así como los costes de financiación de los bancos, y por extensión, de las empresas y de los consumidores.
En definitiva de lo que se trata es de corregir el déficit público hasta el 3% del PIB en 2013, según lo exigido por Bruselas, y de realizar una serie de reformas estructurales para aumentar la confianza de la economía española de cara a esos inversores y para salir de la difícil situación que atraviesa España al mismo tiempo que pretende reducir el nivel de endeudamiento público y privado.
Desde todos los ámbitos se han propuesto medidas tan dispares como una bajada de los salarios en la empresa privada para mejorar su competitividad anunciada por el Banco de España; no indexar salarios a inflación sino a productividad (el problema que se plantea es quién y cómo mide la productividad para que el trabajador no salga perjudicado); la creación de mini-trabajos con unos sueldos bajos de 400 euros al mes desde la UE y CEOE; el recorte del sueldo a los funcionarios así como la posibilidad que su despido sea más fácil bajo la figura del ERE por parte de la CEOE o la creación de un banco malo que absorba todos los activos tóxicos de los bancos en apuros para que se reestructuren.
La economía española se encuentra en una situación delicada con una de las tasas de paro más elevadas de la UE --casi 5 millones de parados según la EPA--, con síntomas claros de entrada en recesión en 2012 según estimaciones del BCE y con una menor accesibilidad al crédito que hace que cada día veamos más tiendas cerradas en las ciudades. Según la Confederación Española de Comercio (CEC) más de 37.000 comercios cerrarán en 2011 como consecuencia de la caída del consumo. Pese a todo esto, la situación parece no ser tan mala para la banca: la Asociación Española de la Banca (AEB) anunció que los bancos españoles ganaron 9.328 millones de euros en los nueve primeros meses del año. Tampoco para las grandes empresas españolas que mediante la planificación fiscal llevan sus sedes sociales fuera de España, para eludir lícitamente el pago de impuestos y de esta forma minimizar el coste fiscal y por consiguiente el pago al fisco español.
Este contexto de competencia fiscal perniciosa entre países es derivado del bajo grado de armonización fiscal en la UE con respecto a la imposición directa. Consecuencia de ello es la deslocalización de empresas y actividades. Un ejemplo: Irlanda se ha convertido en sede de muchas multinacionales, como es el caso de la tienda on-line de Zara o de Google, debido a su tipo medio del impuesto de sociedades del 12,5%, frente al tipo medio del 25% en España.
El resultado es la reducción de los ingresos fiscales en España y el traslado de la carga tributaria que deja de ingresar de las empresas hacia el ciudadano mediante el aumento de los impuestos indirectos. El aumento del IVA al 18% fue un ejemplo de ello. Y puede subir al 21%, el tipo medio general del IVA en Europa. De nuevo, el problema se traslada a los ciudadanos, que ven como su salario real disminuye, en lugar de asumir las grandes empresas su parte de responsabilidad en toda esta situación simplemente tributando en España.
Esto provoca inestabilidad política en la UE y con su traslado a la economía mediante la crisis de confianza sobre la deuda europea que estamos viviendo.
El debate sobre la armonización fiscal en Europa en la pasada cumbre de diciembre está sobre la mesa y parece que es posible que lleguemos a un acuerdo para unificar bases imponibles y tipos en el impuesto de sociedades. Al menos, Alemania y Francia lo pretenden para el 2012 y con ello quieren dar ejemplo.
Finalmente soy partidario de una reducción moderada del gasto público para evitar una caída fuerte de la demanda interna por los efectos negativos que sobre la economía podría tener y poner en marcha otras medidas como son avanzar hacia la armonización fiscal en Europa que evite la doble imposición de impuestos y la evasión fiscal, favorecer la agrupación de empresas europeas para evitar la elusión fiscal, crear unas bases fiscales más beneficiosas para las pymes que son las más perjudicadas por la crisis, crear mecanismos que reduzcan las posibilidades de la manipulación de la contabilidad y mejorar la lucha contra el fraude.
El objetivo va más allá de disminuir el déficit. A nivel nacional busca la eficiencia aumentando los ingresos en España sin subir los impuestos indirectos a los ciudadanos mientras que a nivel europeo conseguiríamos la verdadera libre circulación de mercancías sin distorsiones causadas por esta competencia fiscal perniciosa entre países para atraer empresas.
Publicado en El Periódico de Extremadura el 23/12/2011: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/quien-paga-crisis-_626263.html
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martes, 8 de noviembre de 2011

5 MILLONES DE PARADOS ¿QUÉ HACER?

Hace unos días hemos conocido la tasa de paro estimada, según la EPA, de un 21,52%, aproximadamente unos 5 millones de parados en España de los cuales 115.000 en Extremadura situando la tasa de paro en nuestra región en el casi 24%.
Este aumento del paro se ha producido por dos motivos. Un primer motivo, con un menor efecto, ha sido la disminución de las personas que forman parte de la población activa, es decir, mayores de edad que están trabajando o buscan trabajo, en unas 2.000 personas. En este grupo dejamos al lado las personas sin actividad como las que se dedican al cuidado del hogar, estudiantes, jubilados, inválidos y gente que, en definitiva, no está dispuesta a trabajar por disponer de un patrimonio o recibir rentas por algún concepto que en ambos casos les son suficientes para vivir.
El segundo motivo y principal causa viene explicada por una demanda excesivamente débil, la demanda nacional bajó un 1,2% en el segundo semestre de 2011 según Funcas. Es decir, las empresas no crean puestos de trabajo o destruyen los existentes porque creen que no habrá demanda suficiente que absorba la producción adicional de nuevas contrataciones o el mantenimiento de los puestos de trabajo existentes. Los economistas llaman a esta situación paro keynesiano en referencia al economista inglés J.M. Keynes que publicó hace 75 años su Teoría general .
Durante
el 2010 hemos vivido una fuerte crisis crediticia que se tradujo en una tasa de crecimiento negativa del PIB de un --0,1% y una tasa de inflación estable del 1,8% (el BCE establece como objetivo una inflación inferior al 2% en el medio plazo) con un fuerte desempleo. Igualmente hace 53 años otro economista neozelandés A.W. Phillips publicó un estudio empírico que explica esta situación estableciendo que una alta tasa de paro implicaba una reducción de las reivindicaciones salariales y por consecuencia una baja tasa de inflación.
Sin embargo durante el año 2011 todo ha cambiado y parece que el efecto de Phillips no funciona asistiendo a un aumento de los precios cercano al 3% y del número de parados. Esta situación es causada principalmente por el aumento del coste no salarial (energético principalmente) que provoca un aumento de la inflación sin creación de empleo. Todo esto no es muy favorable para la economía española y podríamos afirmar que actualmente existen casi 5 millones de parados involuntarios por la falta de consumo y del poder de compra al aumentar los precios e impuestos y disminuir por consiguiente el salario real de los trabajadores.
En este caso, la política económica debe actuar sobre dos ámbitos; en el económico reformando estructuras, flexibilizando mercados, inventando otras fórmulas de revisión salarial diferente al modelo de ligar inflación a salarios e incentivando la productividad y en el ámbito social favoreciendo un aumento del interés del parado por encontrar un nuevo empleo como hacer más fluida e intuitiva la información sobre puestos vacantes de trabajo mediante las TIC, formando a los parados en la empresa privada y mediante una mayor eficiencia en las oficinas de colocación.
Quizás estas y otras medidas contribuyan a reactivar e iniciar la recuperación económica del país evitando la desconfianza por parte de los inversores hacia nuestra economía pero deberíamos mirar 75 años atrás y analizar qué pasaba en Europa para ver que las recomendaciones en el siglo pasado de Keynes para bajar este paro involuntario se basaron en una política expansiva para incentivar el consumo, entre otras medidas, las fiscales de bajadas de impuestos, ante la nula eficacia de la política monetaria, como actualmente ha demostrado la política de bajos tipos de interés del BCE que apenas ha logrado reactivar la economía y por el contrario favorecer el repunte de la inflación.
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jueves, 17 de marzo de 2011

PERSPECTIVAS DE LA CRISIS ECONÓMICA

La situación económica es compleja y se ha hablado mucho de sus orígenes. Todos saben que la principal causa ha sido crediticia, nuestras hipotecas sin saberlo eran negociadas en otros mercados contribuyendo a aumentar una burbuja financiera sin precedentes. Por otra parte, este problema crediticio ha afectado a la competitividad de nuestro país, especializado en dos áreas: el turismo de sol y playa y la construcción. La primera con base real, ya que tenemos costas y un patrimonio de gran valor; la segunda, con base ficticia: construyendo más viviendas que las que necesitamos. Los españoles hemos podido acceder a financiación para la compra de una segunda vivienda que prácticamente no habitábamos más que 15 días al año, al tiempo que se seguían construyendo casas, ya que eran el destino final de nuestros ahorros, nuestra inversión, con lo que la construcción ha sido la locomotora de nuestra economía..
Con la crisis crediticia, un déficit público excesivo, en torno al 9% en 2010, una política fiscal restrictiva del Gobierno impuesta por la Eurozona con subida del IVA al 18% y la disminución del gasto público en grandes infraestructuras y en ayudas a desempleados, ha caído el consumo interno el 1,2% en 2010 y ha empeorado el acceso al dinero afectando a la construcción y a la industria en general. En consecuencia se ha minado el crecimiento de nuestra economía provocando una tasa del paro registrado a niveles del 20%. España no es competitiva, ya que no puede ofrecer nada en este momento para incentivar el crecimiento que no sea construir u ofrecer sol y playa.
Por otra parte, estamos observando un fenómeno muy interesante de estaninflacción , es decir, un proceso de estancamiento con una tendencia al alza de la inflación (el año se cerró en el 3%, en enero el 3,3% y en febrero un 3,6%). En teoría en períodos de caída de la actividad, con una alta tasa de paro, malas expectativas y pérdida de confianza del consumidor, la tasa de inflación debería ser baja.
Esta situación económica perjudica a nuestras empresas, que son las creadoras de empleo, ya que están acogidas a convenios colectivos que recogen aumentos de los salarios según la inflación. A la vez, el aumento del precio de las materias primas hacen que la subida de sus costes repercuta en una subida en los precios, con lo que se aminora aún más el débil consumo interno. Recientemente he leído un artículo sobre la subida de la cesta de la compra en las grandes enseñas de un 3%. La salida que nos queda ante este panorama es aumentar la productividad, quizás con el aumento de las horas trabajadas más que con la I+D+i por la falta de financiación.
Por otro lado, ante esta situación de posible estaninflación, el BCE se platea subir los tipos de interés, ahora en el 1%. El mercado ya ha asimilado esta subida como inevitable como hemos podido ver estos días con un fuerte aumento del euríbor hasta niveles cercanos al 2%, lo que ha provocado un aumento de la inversión en activos en euros por su mayor remuneración debido al diferencial de tipos con el dólar y la apreciación del euro. Esta situación provoca el problema de la falta de competitividad de las empresas españolas en el exterior, que ven como ofrecen productos caros, debido al aumento interno de sus costes, debido a la apreciación del tipo de cambio del euro y por una apreciación del tipo de cambio real por el aumento del IPC.
Esta situación coloca a España en los últimos puestos de salida de la crisis, con una caída del PIB en 2010 de un --0,1 y con una previsión de crecimiento de un 0,8% para el 2011, según Funcas.
El mes pasado asistí en Mérida a una conferencia del economista Emilio Ontiveros . Nos ofreció la receta para salir de la crisis bajo dos vías: la internacionalización de la empresa española aumentando las exportaciones y un aumento de la inversión directa. Según Ontiveros, España es capaz de pagar la deuda pública (previsión para el 2010 del 64%) pero no la deuda privada, con lo que expone que la única solución es incentivando al inversor extranjero a comprar partes de empresas españolas.
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